domingo, 4 de diciembre de 2011

¿Y SI DEJAMOS DE BEBER COCA COLA?


Se acercan las Navidades y con ello, la avalancha de publicidad. Para que, cada uno de nosotros; como pequeños engranajes de esta máquina que es la sociedad de consumo; gastemos desenfrenadamente y siga girando la noria que sostiene nuestra economía. Los anuncios publicitarios, son un poderosísimo producto de influenciación de seres humanos; (en especial de los menores de edad; los niños y adolescentes, que se encuentran en proceso de formación). E inundan por estas fechas; más que nunca; las franjas horarias de más audiencia, de la parrilla televisiva.

Hay uno de ellos; que ha captado especialmente mi atención. Debido a que sería muy buen ejemplo de cómo a través de la industria del marketing; podemos manipular la mente de los consumidores. Presentando ciertos productos, cómo perfectos modelos a seguir; cómo objetos a los que idolatrar; cuando sólo representan un mundo ficticio que; en opinión de muchos; ocultan un lado muy, muy oscuro.

http://www.youtube.com/watch?v=fiE8KbqQsf8

Os invito a que veais lo que muestra este enlace. Un anuncio que probablemente, vereis muchos,
varias veces al día, en cualquier canal de televisión. Y digo que vereis muchos; porque imagino,
que habrá otros, que como yo; verán cada día menos la televisión. Hartos como estamos de tanta basura con la que nos intoxican el juicio.

¿Ya lo habeis visto?. Pues bien. Después de ver este "precioso" anuncio. Con ese mensaje optimista.
Esos multiraciales infantes, unidos en un canto de paz universal. Y todas sus demás monerías. Habrá muchas personas que sientan una bocanada de aire fresco en sus pulmones. Un aliento nuevo de esperanza.

Lamentablemente; yo no siento lo mismo después de ver este anuncio.
Para mí,como para tantos otros; imagino; la trampa es tan fácil, que hasta me da un poco de miedo.

Yo analizo con detenimiento el mensaje; ".. por cada arma que se vende en el mundo; 20.000 personas
comparten una Coca-Cola..".
Y me pregunto..¿qué mensaje hay detrás de esta afirmación?.

La conclusión que saco es que no deberíamos dejar de beber Coca-Cola, no vaya  a ser que se rompan las estadísticas y el mundo vaya a ser peor por culpa mía; y de la Coca-Cola que no quise compartir.
Todos conocemos los pecados de las multinacionales; cuanto más las del calibre de la compañía que nos ocupa; Coca-Cola.
No voy a comenzar ahora a enumerar; todo el horror,violencia y manipulación que hay en la otra cara de la moneda del anuncio de este producto.
Y el que no los conozca; puede seguir revolcándose en su ignorancia; o empezar a informarse acerca de que papel jugamos cada uno de nosotros en el sustento de esta realidad falaz, que es la sociedad de consumo.

No somos la sociedad feliz que se nos vende, señores. No lo somos.
Sí somos, los privilegiados que vivimos con nuestro pie sobre el cuello de los desfavorecidos.
Desearía poder, en un futuro no muy lejano. Educar a mis futuros hipotéticos hijos; en una sociedad
donde me pueda sentir orgullosa del ser humano. Donde se respete nuestra dignidad como personas.
Donde no se nos nublen los ojos desde que nacemos, anulando nuestra capacidad de pensar por nosotros mismosy desarrollar nuestra propia naturaleza.

No creo que vivamos en un mundo mejor cada día; como nos vende este anuncio de Coca-cola. En realidad considero que es mucho peor de lo que creemos y podemos llegar a saber. Sencillamente, no se nos permite juzgarlo. Ni siquiera conocer sus entresijos.

Hace meses que dejé de tomar Coca-cola. No por ninguna convicción idealista y revolucionaria. Sencillamente porque ya no me gusta. No me provoca ningún placer tomarme una Coca-cola. No la necesito. No me hace feliz.
También he conseguido prolongar el tiempo que en mi casa está la televisión apagada.
He empezado a caminar más despacio. A disfrutar del silencio. A leer mucho más de lo que lo hacía.
A cocinar. A meditar. Y a mantener menos conversaciones triviales e insustanciales.
Y me siento bien; muy bien, mucho mejor cada día.
¿Quieres compartir conmigo un poleo-menta?.

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